lunes, 1 de marzo de 2010

Será que te extrañaré para siempre

Dejar que el tiempo pase, sorprenderme de los años que mi corazón guarda un recuerdo eterno, comprender que los años me dan una lección que mis labios gritan.

Caminar por las calles y morirme de la rabia cuando veo la felicidad de las parejas, y saber que yo pude estar así y no saber quien tuvo la culpa de que esto se acabara, tal vez lo sé pero no quiero reconocer que parte de esto tengo yo, una culpa que me persigue mis días mis noches y al pasar del tiempo, será también en mi eternidad????.

Que hago si la locura se apodera de mis actos, si siento que las iras tocan mi puerta, que mis actitudes cambian solo para saber como estas, despojandome de la verguenza y dejando que la malicia se salga de mis manos provocando acciones que jamás pensé que saldrían de mi alma.

Quiero tocar mi corazón, marchitar todo el recuerdo con un solo suspiro, o saber que volverás a mí..... imposible después de tanto tiempo volvería un amor???.... Los años no hacen que los recuerdos se conviertan en papeles doblados varias veces, en donde las lineas del tiempo son aquellos rasgos que desfiguran el papel???, serás así mi amor???, no lo sé.

Pasarán más días y no podré olvidarte de eso tengo la seguridad aún, mis lágrimas en los recuerdos son la pintura real de que cuando la desesperación mata, no lo hace en el cuerpo, solo te mata el alma.

Empezar esta vez

Siempre he querido ser diferente a los demás saber que lo que sale de mi boca pueda penetrar los poros de quien lea mis palabras, comentar que pude ayudarte, saber que es parte de tu vida leerme y descubrir en cada cosa que yo también descubro como es la vida en realidad y lo que nos trae un futuro que aún desconocemos.

Poesía o palabras sin final, como lo quieran llamar, esa es la realidad cuando dejas que tus venas se apoderen de cada cosa que quieres hacer, darle rienda suelta a tus sentimientos, dejar que cada cosa que sientes pueda plasmarse, ante los ojos de quien quiera descubrir conmigo un solo minuto de felicidad.

Dejar salir por la ventana de la experiencia, el instante mágico de poder ser más fuertes y libres para poder contar las cosas con aquellos ganas locas de un trobador, dejando huella junto a sus pasos que conocen la vida sin apuros y sin prisas.